lunes, marzo 30, 2015

José Portogalo: Film


Una vez a Nemo, "el ángel" le rompí la cabeza de un hondazo.

Yo tenía diez años y un corazón violento como mis malas palabras.
Y una voz agria y dura que sabía colarse en los tranvías
y dar vueltas en las barrancas de Belgrano seguida por los guardianes.

Él era un niño rubio y manso dejado de la mano de Dios.
Y hasta tenía los ojos húmedos de un galgo que lame las manos del
                                                                                                                                                                                                   /castigo.
Pactaba con medallitas de lata y se regía por una oración.
Y jamás se le ocurría pensar que a las muchachas había que poseerlas.

Pero éramos camaradas.
Yo con mi afán de romperlo todo. De socavarlo todo.
Hasta las lenguas grasosas del Río de la Plata en días de rabona.
Con mi lujosa agresividad de niño aceptada en rueda de mayores.
Con mi inocencia zumbona de pantaloncitos rotos en el traste.
Con mi alegría salvaje que tuteaba a las "señoritas".

En Echeverría y 11 de setiembre le lustraba los ojos a mi infancia.
Entre el olor y el sabor de la mañana sentada sobre mis rodillas
sacaba mi corazón y en mis manos se lo daba de comer a los
                                                                                  /gorriones.
Esto hacía gruñir a los ingleses de piernas de palo y voz de vidrios
                                                                                 /rotos.
Pero mi honda lograba frustrar el servilismo de los porteros.
y el corazón salía ileso porque era puro como la pepita de un carozo.

Entonces yo estaba enamorado de Perla White y de mi maestra de 3er.
                                                                                /grado.
Me gustaban los ojos oscuros y las pestañas rizadas de Pola Negri.
Y tenía una novia a quien le relataba las aventuras de Sandokán.
Se llamaba Pola Morera y era linda como la estampa de un libro.
Por ella quería ser William S. Hart o el capitán de "La amenaza oculta".
A mi novia le gustaban los ojos de acero de los cowboys de las
                                                                                /películas
 y me llamaba su pequeño soldadito invasor.
Porque mi voz agria y dura dolía como una pedrada
y siempre tenía los puños listos para trizar narices.
El, con su dulzura de arcángel bajo los cornizones
en una mañana de primavera de cielo verde nube y de cartón,
yo, con mi hisopo flamígero encendiendo las mejillas de las muchachas
en una barricada de guerrillero de barrio.

Hoy Nemo "el ángel" anda por las plazas de Buenos Aires
y predica el salvacionismo con voz de Biblia y un tajo en la cabeza.
A veces se acompaña de un órgano y dice que ve a Dios sobre los
 árboles
y a Cristo sobre las aguas sucias del pecado con intención de lavarlas.

Pero yo sólo sé que Nemo "el ángel" es corredor de retratos.



*De Tumulto.

sábado, marzo 28, 2015

Marta Miranda: La nadadora*


La cabeza
en cuarto de giro
la hace ver
alternativamente
el agua
la arena
alternativamente
la costa
el agua
El agua salada
purifica el ojo
la costa
el agua
los bañistas
aguanta la respiración
afuera
el mundo es imperfecto

*Véase el libro La nadadora (Bajo La Luna, 2008).


Marisa Negri: Las sanadoras*



El bicho

El hijo del panadero mira por el rabillo del ojo
le zumba un bicho en la cocina
el Capitán debajo de la mesa
el hueso del puchero entre los dientes
la mosca sobre el hueso
El chico se ladea
una vez
otra vez



Las rodajas de jengibre sobre la tabla
Berta sobre el cuchillo
zumba el bicho
zumba zumba zumba
todos tenemos un bicho dentro de la cabeza


Quiero los duraznos de la frutera
todos
El licor de las hermanas
¿Es la voz de la mosca?
El día que subimos al techo no fui yo
fue el bicho


Los bichos tienen mil ojos
con cerrar la mitad les basta para dormir




Inventos
Ningún bicho puede hacer casa en el cuerpo




Me darán un trompo
si les llevo el bicho envuelto en alcohol.



....

Oración por las que salen en las revistas

Oh pecadoras
advierto
Los ángeles también leen la revista Femirama.


Vendrán por agua
flotando en la ciénaga


Un desfile de sábanas sin mácula
cubrirá las carnes suntuosas


Oh pecadoras
arrepiéntanse
han desatado la furia de los órdenes celestes


Yo Paulina
humilde secretaria del Padre
nado por vosotras


....

La barca de la fiebre


En la pieza una bujía ensancha las sombras.
Arde el brasero, arde la frente de la hija.
La huesera escurre los trapos en la palangana fría.
El agua mece en la frente de Consolación


Tengo sed, cúreme, dice por lo bajo


La vieja toma en brazos la barca de la fiebre y canta:
Murió el Capitán y lloré hasta caer dormida.
Recé para que volviera.
La luz de la vela oscilaba sobre su manto negro.
Pero ningún Barquero vino a visitarme.

*Las sanadoras, Marisa Negri, Ediciones en Danza, 2012.


Alejandra Correa: Mi vecina es sorda...

Mi vecina es sorda
hoy apagó su audífono
y se echó en la cama
Decidio desconectarse
Adentro de ella
en su útero
encarnada
anda hace horas a la deriva
sin oir el tiempo
nada la perturba
teléfonos, golpes o timbres
ni siquiera la desesperada secuencia morse
de su marido que lo intenta todo
para ahorrarse el cerrajero
él ha ideado
un cartel que baja desde mi ventana
a la de su dormitorio y dice:
"Amalia, prendé el audífono"
Ella navega
su cama ya se hizo barco
Afuera los mares
afuera los muelles

la oigo rezar

Alejandra Correa  (1965 Minas, Uruguay). Vive en Buenos Aires desde los 3 años de edad y adoptó la nacionalidad argentina. Ha publicado los libros de poesía: Río partido (1998), El otro cielo, Buenos Aires); El grito (2002, Alción Editora, Córdoba); y Donde olvido mi nombre (2005, Alción Editora, Córdoba). Su último libro, Los niños de japón está inédito. Su ensayo Parir es morir un poco, fue publicado en Historia de la Mujeres en Argentina, Editorial Taurus (2000, Buenos Aires), tomo I.

viernes, marzo 27, 2015

jueves, marzo 26, 2015

FESTIVAL FEDERAL DE POESÍA. TECNOPOLIS: Mesa de lectura


Sábado 28 de marzo 17hs Patio de la Poesía
Mesa de lectura de la Red Federal de Poesía:
Maria Del Carmen Colombo (Buenos Aires),
Julián Axat (PBA),
Claudia Masin (Chaco)
Roberto Raschella (Buenos Aires).
Conduce: Gabriela Borrelli Azara.




Encuentro de la Palabra en Tecnópolis: (algunas actividades)


Simone Weil: Vacío y compensación

(...)
Mecánica humana.  Quien sufre trata de comunicar su sufrimiento –ya sea zahiriendo a otro, ya sea provocando su piedad —con el fin de disminuirlo, y a fe que lo consigue. A quien está abajo del todo, al cual nadie compadece, ni tiene poder para maltratar a nadie (por no tener hijos ni otras personas que lo amen), el sufrimiento se le queda adentro y lo envenena.
(…)
Tendencia a extender el dolor más allá de uno mismo: ¡yo aún la tengo! Las personas y las cosas no son suficientemente sagradas (…) Ni en los peores momentos sería capaz de destruir una estatua griega o un fresco del Giotto. ¿Por qué entonces otra cosa? ¿Por qué, por ejemplo, un instante de la vida de un ser humano que podría ser un instante feliz?
(…)
Deseo de ver sufrir al prójimo exactamente lo que uno sufre. Por eso, el odio de quienes viven en la miseria se dirige, salvo en los períodos de inestabilidad social, contra sus semejantes.
Tendencia a extender el sufrimiento más allá de uno mismo. Si por un exceso de debilidad no puede provocarse la compasión ni tampoco hacer daño al prójimo, se daña la representación del universo en uno mismo.
 Cualquier cosa hermosa y buena resulta entonces como una injuria.
(…)
Hacer daño al prójimo es recibir algo de él. ¿Qué? ¿Qué se gana? (y qué habrá que pagar a cambio?) cuando se hace daño? Sale uno crecido. Sale uno más ancho. Ha colmado un vacío al crearlo en el otro.
Poder hacer daño al prójimo impúnemente –por ejemplo, descargando sus iras sobre un inferior que esté obligado a no replicar- es ahorrarse un gasto de energía, gasto que el otro debe asumir. Lo mismo que en la satisfacción ilícita de un deseo cualquiera. La energía que se economiza de esa manera se degrada enseguida.
(…)

Una recompensa puramente imaginaria (una sonrisa de Luis XIV) es el equivalente exacto de lo que uno ha gastado, porque tiene exactamente el valor de lo que se ha gastado  –al contrario de las recompensas reales, que, como tales, se hallan o por encima, o por debajo. Así mismo, sólo los beneficios imaginarios proporcionan energías para esfuerzos ilimitados. Pero es preciso que Luis XIV sonría de verdad; si no lo hace, indecible privación. Un rey no puede pagar más que recompensas, la mayor parte del tiempo imaginarias, si no se volvería insolvente. (...)

*Véase La gravedad y la gracia.

martes, marzo 24, 2015

Arrojas Poesía al Sur: Lectura de poemas

En el atril, San Benito de La Boca, pintura de Alejandra Fenochio, reproducida en estampitas que se repartieron entre el público. En la mesa de izq a derecha, los poetas María del Maria Del Carmen Colombo, Rodolfo Edwards Edwards y Amalia Boselli.
Gracias Marta Sacco y Zulma Duca.
Sábado 21 de marzo de 2015: Equinoccio de otoño- Día Internacional de la Poesía. San Benito. Edición especial dedicada a Benito Quinquela Martín, en el Día de su Santo ...